Los residuos en Bogotá se constituyen en un problema critico a resolver por la cantidad y diversidad de los mismos:
De una parte la falta de cultura ciudadana que hace que las personas saquen sus bolsas a horas que no corresponden, la gestión de los recicladores que dejan dispersos los residuos que previamente han explorado en las bolsas blancas, los contenedores que se ubicaron a lo largo y ancho de la ciudad sin que previamente se hubiese impartido una cultura sobre su manejo, conduciendo a que ellos se volvieran focos de puntos críticos y finalmente los mismos recicladores que no han logrado ajustarse a un programa ordenado de recolección y compiten por las mismas zonas en diferentes horarios, generando un caos de bolsas blancas y de residuos en la ciudad.
En el día de hoy (agosto 11 del 2022), se publicó en la página Web de la UAESP[1] en relación con los objetivos del servicio de aseo los siguientes:
- Aumentar los kilómetros de barrido de 437.000 a 699.000 kilómetros cada mes.
- Barrer las calles, parques, plazoletas y separadores de la ciudad, ahora mínimo tres veces a la semana y hasta 28 frecuencias en zonas como el centro.
- Se firmaron acuerdos con los 5 operadores de aseo de la ciudad con el fin de mejorar la prestación del servicio.
Estas y otras medidas orientadas a hacer cumplir el Código de Policía en donde se contempla la imposición de comparendos ambientales, entre otras medidas que asegurarán un mejoramiento en el servicio de aseo de la ciudad.
No obstante lo anterior, mientras no se reestructure el manejo del reciclaje en la ciudad por zonas y respetando un horario de recogida de la bolsa blanca, mientras no se restrinja la apertur
a y separación de residuos por parte de los recicladores en las vías publicas y no se imparta una real cultura ciudadana de como separar los residuos y se reoriente el adecuado uso de los contenedores, se seguirán viendo los residuos en las vías públicas, toda vez que el problema no se soluciona completamente con medidas correctivas como los son el aumento de frecuencias de recolección y barrido, sino que es necesario atacar la raíz del problema y ello implica un trabajo colaborativo con las Alcaldías menores, los Ediles y las Juntas de Acción Comunal como potenciales veedores del cumplimiento de las normas distritales, y de otra la reestructuración del programa de reciclaje de la ciudad.
En relación con este último, igualmente se menciona en el paquete de medidas que se introducirán en la modificación del PGIRS, lo relacionado con la bolsa negra, verde y blanca. Y respecto a la bolsa verde no hay un mayor desarrollo, tal pareciera que esta será recogida de manera conjunta con la bolsa negra. Al respecto en Bogotá hace falta generar un mayor desarrollo de lo relacionado con la bolsa verde para (residuos verdes) y un claro indicativo de lo que debe ir o no ir en ella, toda vez que esta genera un potencial de aprovechamiento importante, es el residuo mayoritario (60% de 6000 Toneladas/día), que genera mayor contaminación y lixiviados y por ende su costo de tratamiento puede ser importante.
Es de mencionar que las distintas medidas que se adopten, deben ir asociadas a una planeación previa y de medición de la relación beneficio / costo antes de expedir cualquier medida o tomar cualquier decisión.
Un ejemplo es el costo de las medidas adoptadas de aumentar frecuencias de recolección y barrido, las cuales sin duda alguna podrían conducir a un aumento en las tarifas por la mayor remuneración que se tendrá que pagar a los operadores del servicio, adicional a las externalidades que ocasionarían un mayor tráfico de vehículos de recolección a lo largo y ancho de la ciudad.
Otra medida alterna que no es excluyente con la anterior, es la relacionada con la cultura ciudadana y aplicación del código de policía, cuyo financiamiento esta en parte co financiada con el renglón tarifario “Costo de Comercialización o CCS”, el cual involucra el costo de las campañas y publicaciones por parte de los distintos prestadores del servicio de aseo.
En relación con el aprovechamiento, es conocido que en la ciudad ya se están dando “incentivos” a las organizaciones de recicladores para que concursen en pro de la obtención de recursos que les permita co financiar maquinaria para su aprovechamiento. Ello podría contribuir a incrementar las tasas de aprovechamiento, pero no soluciona el desorden que aun se ve al respecto, en relación con los horarios de recogida, y mantenimiento de las vías limpias, una vez que se recoge el material.
En lo relacionado con la bolsa verde, aun se observa un atraso en la cultura ciudadana para conocer detalles de su separación y disposición, previendo que ellos no lleguen contaminados al lugar de destino. Estos residuos ameritan una mayor especificidad en Bogotá, pues al incluirse revueltos con los ordinarios, pierden valor por la contaminación implícita de los mismos,
Es de mencionar que, dentro de la nueva política de tarifas para los municipios de más de 5000 suscriptores, habrá un mayor desarrollo para los residuos verdes, así como para los de aprovechamiento. Ello implicara una optimización de los procesos y muy seguramente un encarecimiento de los mismos, toda vez que implica una mayor organización de parte de las empresas recicladoras.
[1] https://www.uaesp.gov.co/noticias



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