EL FUTURO DEL RECICLAJE EN COLOMBIA. ¿RETO U OPORTUNIDAD?

En el contexto colombiano, el futuro del reciclaje es simultáneamente un reto y una gran oportunidad para quienes ejercen esta actividad. No son categorías opuestas: el reto es precisamente la condición que habilita la oportunidad.

Por un lado, la oportunidad es histórica. El país ha avanzado en el reconocimiento del aprovechamiento como un servicio público complementario, integrado a la gestión de residuos y a la economía circular. La normatividad vigente —en especial el Decreto 1381 de 2024— abre la puerta a que las organizaciones de recicladores accedan de manera formal a la porción de la tarifa del servicio de aseo, consolidando ingresos más estables y reconocimiento institucional. Esto posiciona al reciclaje no solo como una actividad ambiental y social, sino como un modelo empresarial viable y sostenible.

Sin embargo, esa oportunidad viene acompañada de retos estructurales importantes. Los procesos administrativos, mejorar sus sistemas de información, cumplir con requisitos de pesaje, registros, rutas y horarios, y coordinarse eficazmente con los demás actores del servicio de aseo. El cumplimiento normativo ya no es opcional: es una condición para la permanencia y el crecimiento del sector.

Adicionalmente, las asociaciones de recicladores enfrentan un segundo desafío clave: el mercadeo de los materiales aprovechables. Para competir en mercados industriales cada vez más exigentes, se requiere calidad, trazabilidad, volumen constante y capacidad de negociación. Esto confirma que la actividad de aprovechamiento integra dos unidades de negocio claramente diferenciadas pero complementarias:
La prestación del servicio de recolección de residuos aprovechables.
La gestión empresarial y comercial del material reciclable como insumo industrial.

En este escenario complejo, el acompañamiento técnico y estratégico se vuelve determinante. Iniciativas como las de CONSULTGER – www.consultger.com liderada por Gloria Esperanza Rocha, aportan valor al sector al apoyar a las organizaciones en procesos de formación, fortalecimiento institucional y resolución de asuntos críticos ante entidades como la Superintendencia de Servicios Públicos, así como en temas de tarifa, facturación y articulación con los prestadores de no aprovechables.

Conclusión:

 El reciclaje en Colombia es una oportunidad real, pero solo para quienes estén dispuestos a asumir el reto de transformarse, profesionalizarse y actuar con visión empresarial. El éxito del sector dependerá de su capacidad para combinar organización, cumplimiento normativo y estrategia comercial, sin perder su esencia social y ambiental.